Retina.
Ubicada en la parte posterior del globo ocular, la retina se considera una extensión del sistema nervioso central y representa la única porción del cerebro que puede observarse de forma externa. Esta característica ofrece una oportunidad única para evaluar, en tiempo real, alteraciones relacionadas con el sistema nervioso central.1
El desarrollo de la retina inicia alrededor de la cuarta semana de embriogénesis y continúa durante el primer año de vida. Este proceso, al ser prolongado y complejo, hace que la retina sea particularmente vulnerable a alteraciones genéticas y ambientales capaces de afectar su maduración estructural y funcional. Con el tiempo, el tejido retiniano se convierte en uno de los más demandantes desde el punto de vista metabólico en el cuerpo humano, con un consumo de oxígeno superior al de cualquier otro tejido.1
Las células que permiten captar la luz en la retina se llaman fotorreceptores y son de dos tipos principales: bastones y conos. Aunque la luz entra por la pupila, estas células se encuentran en capas más profundas de la retina.2
Los bastones se localizan principalmente en la periferia de la retina y ayudan a ver en condiciones de poca luz, como durante la noche o en lugares oscuros. Los conos, en cambio, funcionan mejor con luz del día y permiten distinguir los colores. Estos se concentran sobre todo en la parte central de la retina, llamada fóvea, que participa en la visión más detallada.2
En la retina hay aproximadamente 6 millones de conos y más de 100 millones de bastones. Existen tres tipos de conos, que detectan diferentes rangos de luz relacionados con los colores azul, verde y rojo. La combinación de la información que captan estos conos permite que podamos percibir una amplia variedad de colores.2
Los bastones contienen rodopsina, una sustancia sensible a la luz que necesita vitamina A para funcionar adecuadamente. Por eso, la falta de vitamina A puede afectar la visión y es un factor de riesgo importante para ceguera en niños pequeños, especialmente en regiones con menor acceso a una nutrición adecuada.2
La mácula, también llamada mácula lútea por su color amarillento, es la zona más sensible de la retina y la que permite ver con mayor nitidez. Se encuentra cerca del nervio óptico y es especialmente importante para actividades que requieren visión fina, como leer, reconocer rostros o distinguir detalles.2
El epitelio pigmentario de la retina es una parte esencial de la retina y cumple funciones clave para que la visión ocurra de manera adecuada. Cuando esta estructura se daña o deja de funcionar correctamente, pueden aparecer distintas enfermedades de la retina, conocidas como retinopatías.3
- Jozsa F, Hall WA. Neuroanatomy, Retina. En: StatPearls. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing; Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK545310/
- Nguyen KH, Patel BC, Tadi P. Anatomy, Head and Neck: Retina. 2023 En: StatPearls. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing; PMID: 31194472.
- Yang S, Zhou J, Li D. Functions and Diseases of the Retinal Pigment Epithelium. Front Pharmacol. 2021;12:727870.
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